Por qué el coaching es disruptivo
Porque no solo apunta a prácticas marginales, sino al núcleo mismo de cualquier relación de apoyo.
En un momento en que ciertos abusos están recibiendo una atención mediática significativa, se hace necesario repensar la límites, L'ética y especialmente el responsabilidad, tanto por parte de los cuidadores como por parte de las personas acompañadas.
Manipulación, control, promesas poco realistas, confusión entre apoyo y omnipotencia… Estos fenómenos existen.
Excluirlos del debate impediría cualquier análisis riguroso.
La cuestión central puede no ser: ¿Debería condenarse el entrenamiento deportivo?
Pero más bien: ¿Cómo definir una posición justa en una relación de mentoría?
El coaching suele entrar en juego en momentos en que nuestros puntos de referencia son frágiles:
- períodos de transición,
- vulnerabilidades personales o profesionales,
- fases de duda, cuestionamiento o sufrimiento.
En otras palabras, donde la influencia es más fuerte.
Por tanto, no sólo es normal, sino necesario, que la sociedad se pregunte:
- las intenciones,
- los métodos,
- relaciones de poder,
- Los marcos para la práctica.
El problema no es que existan estas preguntas.
El problema surge cuando uno Confunde la mala conducta con la disciplina., abusos con prácticas graves y reguladas.
Cuando la ficción actúa como revelador
A menudo, estos debates resurgen a través de narrativas impactantes.
La ficción tiene la capacidad de visibilizar mecanismos que suelen ser difusos, y a veces trivializados, en la realidad.
Como tal, la película Gurú actúa menos como una acusación generalizada que como una espejo de aumento :
Esto demuestra lo que puede suceder cuando se brinda apoyo. Sin un marco claro, sin límites explícitos y sin responsabilidad compartida..
Tomado literalmente, es una caricatura.
Tomado como una señal de advertencia, nos obliga a hacernos una pregunta esencial:
¿Dónde comienza y dónde termina la responsabilidad del acompañante?
Coaching ≠ desarrollo personal no estructurado
Persiste la confusión entre:
- coaching profesional,
- ciertas formas de desarrollo personal,
- y a veces prácticas cuasi espirituales o pseudoterapéuticas.
Sin embargo, un coaching responsable se basa en fundamentos claros:
- un objetivo explícito,
- un marco contractual formalizado,
- un marco temporal definido,
- un enfoque no directivo
- y el reconocimiento aceptado de las propias limitaciones.
Un coach no es un gurú, ni un salvador, ni un experto en la vida de la otra persona.
Ética y conducta profesional: dos registros complementarios
Estos dos conceptos a menudo se confunden erróneamente.
- ética profesional Establece reglas: qué está permitido y qué no.
- Ética cuestiona la postura: ¿Es esto lo correcto, aquí y ahora, para esta persona en concreto?
Un código de ética sin reflexión ética puede volverse mecánico, y una postura ética sin un código de ética puede volverse peligrosa.
El apoyo responsable requiere ambosde forma animada y continua.
Supervisión: un pilar que a menudo se pasa por alto
Contrariamente a algunas percepciones, los entrenadores serios no trabajan solos.
La supervisión es un espacio esencial para:
- analizar situaciones complejas,
- identificar los fenómenos de transferencia y contratransferencia,
- cuestionar los propios puntos ciegos,
- para evitar deslizamientos relacionales o narcisistas.
Un entrenador sin supervisión es un riesgo, no una garantía de libertad.
¿Cómo reconocer a un coach serio?
Ante los excesos impulsados por los medios de comunicación, suele surgir una pregunta:
¿Cómo podemos distinguir una postura profesional de una práctica peligrosa?
Algunos puntos clave:
- un marco claro desde el principio (objetivos, duración, límites),
- un enfoque no directivo, sin promesas de transformación milagrosa,
- una capacidad de decir no, de dirigir a alguien a otro lugar, de rechazar una petición inapropiada,
- supervisión regular.
La seriedad de un entrenador se mide menos por su discurso que por su capacidad de establecer límites.
El papel de las federaciones profesionales: el marco colectivo
El coaching profesional no se desarrolla fuera de un marco estructurado.
Forma parte de un ecosistema estructurado por federaciones reconocidas, cuyo papel es estandarizar, regular y potenciar esta práctica.
Las referencias clave incluyen:
- ICF (International Coaching Federation): competencias básicas, estricto código ético, certificaciones internacionales (ACC, PCC, MCC).
- EMCC (European Mentoring & Coaching Council): énfasis en la madurez de la postura, la ética y la supervisión.
- SFCoach / APECS (Francia): estructuración de la profesión, reconocimiento de formaciones, prevención de abusos.
Estas federaciones no son etiquetas publicitarias. Sirven como recordatorio de que el entrenamiento es una profesión que conlleva una responsabilidad colectiva.
No cruces la línea… de ningún lado
La responsabilidad no recae únicamente en el entrenador.
Un apoyo saludable implica:
- que el entrenador sepa decir no
- que los remita a otros profesionales cuando sea necesario,
- que nunca promete una transformación milagrosa.
Pero también:
- que la persona apoyada siga siendo un participante activo.
- que conserve sus habilidades de pensamiento crítico,
- que no renuncie a su poder de decisión.
El entrenamiento no es un espacio de desposesión. Es un espacio para la clarificación y el empoderamiento.
En conclusion
Demonizar el entrenamiento deportivo sería un error.
Idealizarlo sería un asunto completamente distinto.
El verdadero problema reside en otra parte:
¿Cómo podemos desarrollar prácticas de apoyo que sean útiles, responsables y rigurosas?
En un momento en que se denuncian legítimamente los abusos, puede ser el momento de recordar que el verdadero profesionalismo se reconoce menos por las promesas que por la capacidad de decir:
"Esto no es mi responsabilidad.".




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